Mundo Sin Nombre #1 - Nenúfar
Grande era el lugar en el que se hallaba el joven delgaducho de ojos claros. Si miraba al suelo, además de sus desnudos pies, veía reflejado su blanquecino rostro y pelo naranja alborotado como si se tratase de un espejo, pero por la humedad sabía que bajo sus pies había una fina capa de agua.
El joven miró hacía todos los lugares intentando saber de dónde provenía la luz que le dejaba ver en aquel oscuro lugar, pero lo único que pudo ver fue a una joven de pelo oscuro y largo a lo lejos, esperándole
Empezó a andar hacia ella, más por inercia que por otra razón. Mientras caminaba, pudo darse cuenta que poco a poco iban apareciendo unas extrañas plantas con grandes hojas y una flor en su centro. El joven era incapaz de entender algo, aunque la fragancia que penetraba por su alargada nariz le resultaba agradable.
Finalmente llegó dónde estaba la joven, que también iba descalza y una gran sonrisa se dibujó en su rostro al reconocer a su compañera.
— ¡Hola Orden! — El chico fue el primero en hablar, con un tono de voz amigable —. Tiempo hacía que no nos veíamos.
— Buenas noches Caos — fue la respuesta de la joven en un tono afable— . No tanto como el que crees, pero sí bastante. Te he traído porque teníamos que hablar.
— Me imagino, aunque no estoy acostumbrado a que nos veamos así — el chico río entre dientes— .¿Qué es esto que llevas? No reconozco esta planta.
— Es un nenúfar. Es la flor de los dioses. Nuestra flor.
Caos se quedó unos momentos en silencio, pensativo, pero finalmente volvió a mostrar su sonrisa más grande y asintió afirmativamente a lo que Orden había afirmado.
El joven miró hacía todos los lugares intentando saber de dónde provenía la luz que le dejaba ver en aquel oscuro lugar, pero lo único que pudo ver fue a una joven de pelo oscuro y largo a lo lejos, esperándole
Empezó a andar hacia ella, más por inercia que por otra razón. Mientras caminaba, pudo darse cuenta que poco a poco iban apareciendo unas extrañas plantas con grandes hojas y una flor en su centro. El joven era incapaz de entender algo, aunque la fragancia que penetraba por su alargada nariz le resultaba agradable.
Finalmente llegó dónde estaba la joven, que también iba descalza y una gran sonrisa se dibujó en su rostro al reconocer a su compañera.
— ¡Hola Orden! — El chico fue el primero en hablar, con un tono de voz amigable —. Tiempo hacía que no nos veíamos.
— Buenas noches Caos — fue la respuesta de la joven en un tono afable— . No tanto como el que crees, pero sí bastante. Te he traído porque teníamos que hablar.
— Me imagino, aunque no estoy acostumbrado a que nos veamos así — el chico río entre dientes— .¿Qué es esto que llevas? No reconozco esta planta.
— Es un nenúfar. Es la flor de los dioses. Nuestra flor.
Caos se quedó unos momentos en silencio, pensativo, pero finalmente volvió a mostrar su sonrisa más grande y asintió afirmativamente a lo que Orden había afirmado.
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