Mundo Sin Nombre #9 - Élitro
Los pequeños duendecillos eran unos trabajadores natos, concienzudos, metódicos y, sobretodo, muy organizados, algo que necesitaban para sus labores.
Una de las cosas en las que más destacaban aquellas entidades, era en el conocimiento y estudio de la biología y flora de todo aquello que habitaba el mundo. Eran seres considerados como la parte racional de la caótica naturaleza. Y en esos momentos un grupo de ellos se encontraba estudiando un animal de singulares características: todo su cuerpo era de color negro y muy duro, como si llevase una coraza, tenía unos ojos diminutos en comparación con los dos cuerno que salían de su cabeza y unas piernas largas y llenas de unos extraños enganches. Los duendes allí presentes estaban asombrados, pocas veces encontraban un especimen como ese para estudiar.
— Esto es un escarabajo. Una de las características más curiosas de estos animales es su caparazón, que correctamente sería llamado “élitro”. Su función anterior era la de ser unas alas, pero con el tiempo, evolucionó, se hicieron duras y acabaron convirtiéndose en un escudo protector de las segundas alas, las que usan para volar. —Dijo de pronto uno de los duendes, el cual se podía observar que debía ser el profesor.
Los demás duendecillos asintieron a la vez y tomaron notas en sus libretas. El profesor asintió al ver que todos se volvían a él y siguió con la explicación, disfrutando de poder enseñar a una nueva generación los secretos de la naturaleza, desconocidos para muchos, conocidos para pocos.
Una de las cosas en las que más destacaban aquellas entidades, era en el conocimiento y estudio de la biología y flora de todo aquello que habitaba el mundo. Eran seres considerados como la parte racional de la caótica naturaleza. Y en esos momentos un grupo de ellos se encontraba estudiando un animal de singulares características: todo su cuerpo era de color negro y muy duro, como si llevase una coraza, tenía unos ojos diminutos en comparación con los dos cuerno que salían de su cabeza y unas piernas largas y llenas de unos extraños enganches. Los duendes allí presentes estaban asombrados, pocas veces encontraban un especimen como ese para estudiar.
— Esto es un escarabajo. Una de las características más curiosas de estos animales es su caparazón, que correctamente sería llamado “élitro”. Su función anterior era la de ser unas alas, pero con el tiempo, evolucionó, se hicieron duras y acabaron convirtiéndose en un escudo protector de las segundas alas, las que usan para volar. —Dijo de pronto uno de los duendes, el cual se podía observar que debía ser el profesor.
Los demás duendecillos asintieron a la vez y tomaron notas en sus libretas. El profesor asintió al ver que todos se volvían a él y siguió con la explicación, disfrutando de poder enseñar a una nueva generación los secretos de la naturaleza, desconocidos para muchos, conocidos para pocos.
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