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Mostrando entradas de febrero, 2018

Mundo Sin Nombre #10 - Ufansarse

Habían días en que la política era un paseo sobre un manto de flores rosadas en un extenso campo, con una agradable brisa primaveral y la mejor de las compañías. Y luego estaban los días en que la política era una tormenta digna del fin del mundo, en la que uno se encontraba solo en un bote en el centro del amplio mar y debía rezar a algún Titán para que acabase con ese castigo. Y ese día nos encontrábamos ante la segunda opción. Cada cierto tiempo, los miembros que constituían los ministros en cabeza que representaban a las diferentes entidades terrenales debían reunirse, intercambiar opiniones, problemas y buscar soluciones, además de buscar apoyos en leyes que necesitaban un gran consenso entre todos. Podía parecer sencillo, pero no lo era y Charles Fitzgerald lo sabía demasiado bien, llevaba siglos viendo las idas y venidas de los diferentes representantes y algunas veces estaba harto de tener que aguantar ciertos comportamientos. Y suerte que esa reunión solamente atañía a Ing...

Mundo Sin Nombre #9 - Élitro

Los pequeños duendecillos eran unos trabajadores natos, concienzudos, metódicos y, sobretodo, muy organizados, algo que necesitaban para sus labores. Una de las cosas en las que más destacaban aquellas entidades, era en el conocimiento y estudio de la biología y flora de todo aquello que habitaba el mundo. Eran seres considerados como la parte racional de la caótica naturaleza. Y en esos momentos un grupo de ellos se encontraba estudiando un animal de singulares características: todo su cuerpo era de color negro y muy duro, como si llevase una coraza, tenía unos ojos diminutos en comparación con los dos cuerno que salían de su cabeza y unas piernas largas y llenas de unos extraños enganches. Los duendes allí presentes estaban asombrados, pocas veces encontraban un especimen como ese para estudiar. — Esto es un escarabajo. Una de las características más curiosas de estos animales es su caparazón, que correctamente sería llamado “élitro”. Su función anterior era la de ser unas alas, ...

Mundo Sin Nombre #8 - Concuñada

Era horrible, en serio que era horrible, pero una vez al año había que pasar por ese mal trago… Bueno, realmente no era “una vez al año”, eran varias veces al año en las que debía pasar por ello, pero en esas otras veces la compañía era más numerosa y eso le permitía atender otros temas. En el caso que ocupaba ese momento, el grupo era reducido. Y le estaba empezando a doler la cabeza. Él, Igor, era un joven hechicero que había hecho una buena carrera como botánico, gracias a su habilidad con las plantas y flores. Y él, Isaac, era un joven elfo que trabajaba de ejecutivo en uno de los bancos de la ciudad. Cuando se les veía juntos, formaban una pareja bonita: se les podía considerar bastante atractivos y no destacaban, eran educados, serviciales y humildes y, sobretodo, un ejemplo de integridad y aceptación. Igor bebió de su vino mientras miraba a sus invitados y seguía escuchando la berborrea que salía del elfo que había frente suyo, un hombre alto y delgado, de nariz ganchuna, or...

Mundo Sin Nombre #7 - Baquetear

— Ba-que-te-ar… — Leyó el joven sílaba a sílaba, con una expresión en su rostro que reflejaba lo muy poco entendía esa palabra— ¿Y dices que esto es lo que hacen las hadas para limpiar las cortinas? El chico, de pelo y piel oscuras, miró a su madre, que estaba justo frente a él y que le respondía sonriendo con un asentimiento afirmativo de cabeza. — ¿Y por qué lo hacen las hadas? — Volvió a preguntar el niño, inocentemente. — Porque se lo hemos pedido. Como son menudas y tienen alas, pueden hacer este trabajo mejor que nosotros u otra entidad. Además sus poderes pueden protegerlas durante más tiempo de los bichos que las deterioran, Saud. — Me gustaría ayudarlas. Saud miró hacia las cortinas de tela y observó que las suaves y finas telas se movían de un lado de otro, se escuchaban pequeños golpeteos y murmuros, además de que algunas veces se podían ver algunos brillos que rápidamente desparecían. Al chico le encantaban las hadas, aunque su madre y su padre le habían enseñado...

Reflejos #3 - Estaré aquí para siempre

Habían días en que la niebla invernal podía llegar a tapar todo Londres y no dejar que nadie pudiese desempeñar bien su trabajo, otros días el sol llegaba a deslumbrar tanto que la gente necesitaba taparse de éste pese al frío, luego estaban los días de lluvia intensa o de una fina y persistente llovizna. Pero en lo que respectaba ese día, se levantaba uno de muy hermoso a ojos de cualquier romántico: la fina niebla teñía las calles de un suave color blanco ahumado, la gente se veía tranquila andado por la calle preparándose para empezar el día y el cielo estaba manchado por algunas nubes que no entorpecian en exceso la luz del sol. Para cualquier pintor hubiese sido un gran día para ir a la bahía a pintar; y también para los enamorados, que acudirían allí una vez el sol estuviese en su cenit y la niebla se dispersase. Pero mientras por las calles gente de todo tipo se movía de un lado a otro, habían otros que aún estaban en el interior de sus casas preparándose para el nuevo día. ...

Mundo Sin Nombre #6 - Férula

En el mundo habían dos tipos de médicos: los médicos tradicionales y los mágicos. Mientras unos usaban sus conocimientos, manos y herramientas para ayudar a sanar a aquellos que lo necesitaban, otros usaban su propia magia para hacerlo, consiguiendo que el proceso de recuperación fuese menos agresivo y más rápido. El problema era que no todos los pacientes podían favorecerse de las habilidades mágicas de sanación. La razón era simple, de la misma forma que habían determinados tipos de sangre, también lo había de magia y algunos tipos eran incompatibles entre magos, elfos y otras entidades con magia interior; los humanos por normal general acababan repeliéndola cuando la usaban con ellos para sanarles y, por último, aquellos que podían usar la magia exterior creaban ciertas incompatibilidades. De esta forma, ser médico era una tarea complicada, sobretodo para aquellos que tenían magia… Pero no solamente por los médicos, también por los pacientes, tales como el que en ese momento se ...

Mundo Sin Nombre #5 - Cameo

Tic, tic, tic. Tic, tic, tic. Tic, tic, tic. Sonaba el bolígrafo golpeándose sobre la mesa en la que un grupo de personas estaban leyendo y releyendo papeles, corrigiéndolos y apuntando cambios sobre ellos. — ¿Quieres parar ya de hacer ese infernal sonido? La pregunta, en un claro tono de molestia, vino de una joven de melena castaña y gran nariz, que miraba a su compañero con el ceño fruncido. — Me estás poniendo nerviosa, ¡sal a fumar y deja de molestar, las hay que intentamos trabajar! Siguió la chica, subiendo su estridente tono de voz mientras el chico salía de sus pensamientos y se ajustaba el pañuelo de su cuello, en un acto reflejo para dar a entender que estaba escuchando. — P-Pe… — ¡Nada de “peros”! ¡Deja de hacer ruido! La fina voz del chico se apagó con el grito de su compañera, que seguía mirándole enfadada. El joven desvió la mirada y la dejó caer en una foto que tenía en su mesa de trabajo, en la que salía con otro chico, ambos sonrientes. El joven s...

Mundo Sin Nombre #4 - Hummus

Todos se miraban, sin saber muy bien qué demonios decirse. Ahí en frente de ellos habían unos cuencos en los que una masa con grumos de un color beis claro les estaba esperando, acompañada de una masa fina que debía ser algún tipo extraño de pan. Definitivamente, ninguno de los cinco comensales sabía qué alegar ante el aspecto de eso… Que tenía un olor de legumbre que no les acababa de convencer del todo. ¿Y cómo había llegado a eso? La respuesta era sencilla: los cinco habían escuchado a una pareja hablar sobre lo rico que estaba el hummus, del buen sabor que tenía y de lo nutritivo que podía llegar a ser, además de lo gratificante que resultaba para los paladares. Así que habían decidido ir al primer restaurante que encontrasen y probarlo. Ellos, que se creían unos expertos en esto de la comida, no iban a ser menos. — Oye… ¿Estás seguro de que es esto? — Preguntó uno de los hombres a su compañero, un hombre gordo con bigote. — Claro que sí. — Respondió el hombre, torciendo su...

Mundo Sin Nombre #3 - Berbiquí

¡La catástrofe se había desatado! ¡Impensable era que a un grupo de grandes y magníficos caballeros franceses les faltase un descorchador de vinos! Pero había sucedido, más bien... Estaba sucediendo. Los hombres, engalanados, con el pelo y bigote más que arreglados, con sus puros y sus copas no tenían nada para poder abrir las botellas del mejor vino que iban a probar en años, y es que justamente habían tenido una cosecha muy buena, en la que la uva había sido más que suficiente y de una calidad excelente. Pero ahí estaban, los cuatro hombres frente a la botella, que les espera con la sangre de Dios contenida en ella. Esperaron y esperaron, hasta que al final una joven doncella decidió acercarse a ellos con una pequeña herramienta en mano. "¿Qué nos traéis mujer?" Preguntaron los hombres con tal aire de suficiencia que merecían tender la herramienta clavada en la cabeza. "Les traigo un berbiquí mis buenos señores. Con esta herramienta podrán descorchar el vin...

Mundo Sin Nombre #2 - Carpe Diem

— Como soy así de desvergonzada —decía ella mientras se arreglaba su larga melena rubia—. Haré esperar como si de una reina fuese y llegaré al final. En la hora justa y un poco más. Carpe Diem .

Mundo Sin Nombre #1 - Nenúfar

Grande era el lugar en el que se hallaba el joven delgaducho de ojos claros. Si miraba al suelo, además de sus desnudos pies, veía reflejado su blanquecino rostro y pelo naranja alborotado como si se tratase de un espejo, pero por la humedad sabía que bajo sus pies había una fina capa de agua. El joven miró hacía todos los lugares intentando saber de dónde provenía la luz que le dejaba ver en aquel oscuro lugar, pero lo único que pudo ver fue a una joven de pelo oscuro y largo a lo lejos, esperándole Empezó a andar hacia ella, más por inercia que por otra razón. Mientras caminaba, pudo darse cuenta que poco a poco iban apareciendo unas extrañas plantas con grandes hojas y una flor en su centro. El joven era incapaz de entender algo, aunque la fragancia que penetraba por su alargada nariz le resultaba agradable. Finalmente llegó dónde estaba la joven, que también iba descalza y una gran sonrisa se dibujó en su rostro al reconocer a su compañera. — ¡Hola Orden! — El chico fue el primero...

La palabra del día - Introducción

El otro día La semana pasada al instalarme el diccionario de la RAE en la tablet, descubrí que hay un apartado llamado "la palabra del día" y pensé: anda qué curioso. Luego se quedó en el cajón olvidado de cosas que podrían hacerse interesantes (pero aún no lo sabes) y, días más tarde, con tal de ayudar a mi amiga Nia, escritora del Blog La Tinta de Nia (el cual os recomiendo encarnecidamente) para que se animase y retomase la escritura, me acordé de la "palabra del día" de la RAE y le propuse un reto: un relato corto por día, usando esa palabra. Y de paso también me obligaba yo a publicar de forma más continua, porque visto lo visto, tardo un mes/mes y medio en poder acabar un capítulo del guión que estoy escribiendo ahora. Además que seguro que así puedo ir escribiendo otras cosillas relacionadas con el Mundo Sin Nombre. Por lo tanto, presento el reto: La palabra del día. Una palabra (la que diga la RAE). Un día. Una publicación. Da igual si la palabra e...